Talasoterapia: la conquista de un desarrollo turístico sostenible centrado en la Salud que nos regala el mar.
.La talasoterapia, que solo puede tener lugar junto al mar, está revestida, además, de un doble atractivo para el hombre contemporáneo: es placentera y es ecológica. Es placentera porque tiene lugar en un entorno armonioso, donde se conjugan los ecos alegres (a menudo románticos) de la playa y las fuerzas reparadoras de la brisa marina y del sol.
Es ecológica porque aprovecha el agua de mar sin impacto medio-ambiental alguno y representa un ahorro significativo de agua de la red general de abastecimiento, que nos viene de la lluvia, cada vez más escasa (quien se baña en agua de mar, en lugar de hacerlo en agua de la red, siente cómo contribuye eficazmente a un uso racional del agua y, al mismo tiempo, goza, bajo supervisión médica, de los beneficios del agua de mar sobre su salud).
La talasoterapia está llamada a convertirse en el principal exponente de un nuevo Turismo centrado en la Salud y respetuoso con el medio ambiente.
No hay mejor desarrollo turístico sostenible para nuestras costas que el que vaya ligado a reconsiderarlas como fuentes inagotables de Salud. Toda política turística que subraye el carácter saludable de la estancia en nuestras costas y que promueva el uso racional del agua de mar constituye un excelente camino de diferenciación de la oferta con acusados efectos desestacionalizadores. Concebir la costa como balneario natural es una misión de calado que exige la participación de la iniciativa privada y de la iniciativa pública. Quizá esta misión no pueda.
Mar Menor
El agua del Mar Menor está formada en un 96.5 por ciento de agua y 3.5 por ciento de sales disueltas; en promedio contiene, por ser un mar cerrado, 45 gramos de sales por litro, por lo que se dice que tiene 45 partes por mil, mientras que el Mediterráneo presenta una media de 37 a 39.
Los principales elementos químicos que se encuentran en el mar son: cloro, sodio, carbono, azufre, calcio, potasio y magnesio. Estos elementos están asociados entre ellos formando combinaciones muy variadas: por ejemplo, el carbono forma tanto carbonatos como bicarbonatos; el azufre, principalmente sulfatos; el cloro se presenta en forma de cloruros. Entre todas estas sustancias disueltas en el agua del mar, el cloruro de sodio es el más abundante por representar el 80 por ciento de las sales que componen esta agua.
En el agua de mar encontramos:
Además de estos compuestos, cuya proporción en el agua del mar es constante, existen otros cuyas cantidades varían de acuerdo con las estaciones del año, o con la actividad biológica, como los fosfatos y los nitratos.
Asimismo, están disueltos en el agua del mar todos los gases que se encuentran en la atmósfera como el nitrógeno, el oxígeno, el bióxido de carbono y los gases raros, distribuidos en cantidades variables, dependiendo de las características físicas, principalmente la temperatura y la salinidad, que determinan la concentración de ellos en el agua de la superficie al establecer un equilibrio con la atmósfera y al controlar la solubilidad de estos gases.
La acción metabólica de los organismos que viven en el medio marino influye en los cambios de concentración de los gases disueltos en el agua. El oxígeno es de gran importancia en estos procesos biológicos y, por eso, es el que distribución y concentración permiten conocer las posibilidades de que abunden los organismos en un área determinada del mar. El bióxido de carbono también es importante en estos procesos; en cambio el nitrógeno es aparentemente inerte.
Gases de la atmósfera y del agua del mar:
Gas
Concentración
en la atmósfera
(%)
Concentración en el
agua del mar
(%)
Nitrógeno 78.08 63.6
Oxígeno 20.94 33.4
Bióxido de carbono 0.03 1.4
Gases raros: neón, helio,
kriptón, xenón y argón 0.95 1.6
La actividad dentro de los seres vivos es fundamental en la composición del agua del mar y en los cambios de concentración de sus elementos. Cuando un organismo está realizando su metabolismo utiliza los componentes del agua, pero cuando excreta o muere se produce la descomposición bacteriana y los elementos vuelven a quedar libres. Aunque en cantidades muy pequeñas, se encuentran en el agua del océano compuestos que provienen de la desintegración radiactiva, como plomo y argón, entre otros.
Las concentraciones relativas de cada elemento químico presente en el agua de mar y en el medio interno del organismo humano son similares. Es más, así como la homeostasis del medio interno está constantemente asegurada por los mecanismos reguladores del organismo, la composición mineral del océano es regulada por la actividad del ecosistema marino. Esta regulación confiere a la matriz salina del agua de los océanos propiedades excepcionales: sales minerales y oligoelementos están presentes de manera totalmente específica. Estas observaciones conducen a la siguiente conclusión: la identidad fisiológica entre el plasma humano y el plasma marino. El primer investigador en desarrollar esta idea fue el francés Réné Quinton. Sostuvo Quinton que el plasma marino tiene la misma aptitud que el plasma humano para servir de soporte mineral a la vida celular.
El agua de mar, por tanto, no es una simple solución salada cuya composición se acerca a la del líquido extracelular, sino de un auténtico suero fisiológico en perfecta ósmosis con el medio interno, que satisface totalmente las necesidades minerales de las células.
Modos de administración del plasma marino
Uso externo: Las pulverizaciones de agua de mar permiten una aplicación cutánea en contacto directo con las zonas necesitadas de la piel. No tiene un efecto significativo en el equilibrio general del organismo, pero es muy eficaz localmente. Se utiliza con una finalidad terapéutica y está médicamente probado y comercializado. La solución salina isotónica se emplea en las siguientes patologías:
Ingerido: La ingestión de agua de mar elaborada tiene una triple acción:
Aplicaciones estéticas
Autor H. Entremares biobalneario marino